lunes, enero 09, 2012

Lo que en realidad quisiera escribir: describir fidedignamente la sensación de la luz entrando por los ojos, la luz cruda, la luz directa, la luz casi desértica y esa forma que tiene de volver a los ojos puertas a punto de cerrarse. La luz y su opulencia nebulosa, esa antinomia, tanto que ver y no ver nada, tanto y nada, esa forma de iluminarlo y borrarlo todo. El picor en la retina, que es, verdaderamente, inaguantable iluminación. La luz que deshace y purifica. Un problema de visión. Un problema de dicción, una forma de ser una y otra vez algo que nace y anochece, que se desvela y sólo vive para ser tocado por la luz y su indescriptible forma, ese beso enorme que escalda y da cosquillas.