sábado, marzo 31, 2012

Dejar ir, no perder, sino soltar, abrir las manos y el cuerpo. Dejar atrás. Reir el día en que dejamos ir el pasado. Soltar la rienda y no presentarse en los aeropuertos. Ver los aviones desde la tierra. Un asiento vacio. Un altavoz con tu nombre. El zumbido de una máquina veloz y aérea. Ya no atravesar el viento ni viajar 9 horas en el tiempo. Ya no vivir en el futuro. Hacer que el cielo deseado se vuelva una Ítaca íntima.