sábado, marzo 03, 2012

La paternidad múltiple

Tomado de la página de María Llopis

Saturday, March 3, 2012

Cuando Paul Le Jeune, misionero jesuita del siglo XVII, semoneó a un indio montañes del Canadá sobre los peligros de la infidelidad desenfrenada que el jesuita había observado, recibió en respuesta una lección de paternidad bien entendida. Recordaba el religioso: Le dije que era deshonroso que una mujer amara a otro que no fuera su marido, y que, habiéndose extendido entre ellos este mal, él mismo no podía estar seguro de que su hijo, que estaba presente, fuera su hijo. Él me contestó: “Dices necedades. Vosotros los franceses sólo amáis a vuestros hijos; pero nosotros amamos a todos los hijos de nuestra tribu”.

En el principio era el sexo: Los orígenes de la sexualidad moderna.

Christopher Ryan y Cacilda Jethá.
Paidós. Barcelona 2012.

Son muy numerosas las culturas que consideran que un hijo tiene múltiples padres. De hecho el concepto de paternidad múltiple se basa en la creencia de que para que un embarazo llegue a término se necesita el semen de muchos hombres, y que todos contribuyen a la riqueza de esa criatura por venir. Todos los hombres con los que la mujer mantiene relaciones sexuales son padres de la criatura. En las culturas de las que hablo, la monogamía y el matrimonio son conceptos desconocidos. También lo son la propiedad privada y la herencia tal como la conocemos.

Aquí va una lista de links que hablan sobre la paternidad múltiple:
La paternidad múltiple, creencia amazónica.
¿Son varios padres lo mejor para un niño?
La paternidad múltiple fue habitual en las sociedades indígenas del Amazonas.

Desde que era pequeña le he dado vueltas a este tema. Si una mujer folla libremente con diversos compañeros sexuales, ¿cómo puede saber quién es el padre biológico? Y sobre todo: ¿importa? Me gusta el concepto de paternidad múltiple, porque lo que viene a decirnos es que el amor de diversas personas ayuda a gestar a las criaturas.

A mis 36 años me planteo seriamente intentar quedarme embarazada de nuevo. He estado embarazada en dos ocasiones, y he vivido dos abortos espontáneos. Sé que mis necesidades sexuales en esta época de embarazo se multiplican y, como mantienen las tribus a las que hago referencia, hacen falta varios compañeros sexuales para satisfacer el deseo de la mujer preñada. Me gusta muchísimo pensar en que todos ellos contribuyen a la carga genética o espiritual del bebé, y que todos ellos serán padres por igual. También me gusta pensar que cuando esté amantando a la criatura y yo no tenga ganas de sexo, ellos podrán satisfacer su deseo con otras mujeres.

A mis 36 años me planteo cómo tener una maternidad consecuente con mis ideas políticas. Una maternidad no patriarcal, una maternidad libre y poderosa. Muchos de mis amigos de lucha política, ante el horror de la familia nuclear como institución de crianza, han decidido esterilizarse o renunciar a la paternidad. No me extraña.

Pero, ¿sería posible una paternidad y maternidad no patriarcales en la sociedad en la que vivimos? Si creamos alianzas entre nosotros, tal vez lo sea. Revolución, se llama. Y son tiempos éstos de revolución.