jueves, abril 19, 2012

Día 129

No dejo de pensar en Viel-Temperley mientras me contorsiono y respiro, mientras el fragor de la batalla estalla en cada célula, sus palabras resuenan: "Señor, mira mi cuerpo. / Mira mi cuerpo, torre de mi infancia, / mira mi cuerpo, cueva a la que vuelvo/ siempre/ a sentarme solo/ ante tu fuego." (El nadador, 1967).

16.09 km closer.