martes, abril 03, 2012

Infatigable. Así podría describirla. Escucho sus pasos a las 6 de la tarde cuando todo está a punto de car y ella sigue. El ruido y el ir y venir de venas, la música de su risa, todo ese silencio que le rodea las manos y la fuerza. Siempre la fuerza que acompaña la mirada penetrante y compasiva. La mirada, la primera cosa que me hizo estar, que me hace pertenecer, que me conmina a permanecer. Infatigable. Esa palabra nos persigue. Esa palabras nos muerde los tobillos y nos dice que nosotrxs no, que nosotrxs no somos ella. Que nosotrxs tenemos tentación de filos y vocación de fuga. La escucho diambular mientras mi mente corre a toda prisa hacia el Pacífico, hacia la ola, la savia, la boca, el abismo más cercano.