sábado, marzo 24, 2012

observo (conservo) el cuasi imperciptible movimiento de las nubes en esta tarde de coordenadas intraducibles. Desde la ventana de un segundo piso en una casa tomada, ocupada festiva, amorosa y amigablemente, observo y respiro, mientras una felicidad me invade, una felicidad sin motivos y por tanto, sin dimensiones precisas, esa felicidad que no está en deuda con nada, un felicidad de nube lentísima. Este es un momento muy hermoso. Un momento sin historia inherente.


Anti-bienvenida a VENENITO XVI.
felices reencuentros.

jueves, marzo 22, 2012



Entre el forevereo y el pitufeo, está esto.

Moi aussi, pienso , luego, ya tu sabe...

martes, marzo 20, 2012