viernes, mayo 11, 2012

jueves, mayo 10, 2012



S/PAIN

me da pena ver (aquellos) los años y que ya casi me parezcan intangibles...

REFLEXIÓN EN TORNO A MISTIFICACIÓN DE LA MATERNIDAD


Florescano, Enrique
"Mitos mexicanos"
Ed. Aguilar, México 1995

Madrecita santa
Marta Lamas
(extraído de :www.mty.itesm.mx)

"Madre hay una sola", "El amor materno es eterno", "Mi madre es una santa", "El amor de una madre aguanta todo". ¿Qué hay bajo el mito del amor materno? Quienes han indagado sobre la especificidad de lo mexicano, desde Samuel Ramos y Octavio Paz hasta Carlos Monsiváis y Roger Bartra, han abordado cuestiones que rozan el mito de la madre. Un veto, con interesantes resonancias, es el guadalupanismo como culto a "nuestra madre morena". Otra, la que plantea el machismo como resultado de "mucha madre y poco padre". Una tercera es la que da cuenta de la fuerte presencia del culto a la madre en la cultura popular. Carlos Monsiváis ha señalado que la cifra de las películas mexicanas producidas entre los años cuarenta y los cincuenta que propositivamente tocan el tema de la madre rondó las mil. Estas producciones visuales, vistas por millones de mexicanos, siguen alimentando la idealización de la madrecita santa. Sin embargo, estas interpretaciones no dan elementos suficientes para explicar el crecimiento del mito de la madrecita santa, tan presente en la cultura mexicana.
Para comprender la fuerza que ha ganado el mito hay que interrogarse sobre qué está encubriendo la avalanche discursiva y comercial que exalta la maternidad. Marta Acevedo (núm. Vll de la serie Memoria y olvido de la SEP, México, 1982) da una pista al mostrar cómo, en México, la celebración del l0 de mayo, Día de la Madre estuvo vinculada a una manipulación política deliberada, frente al incipiente movimiento feminista mexicano. E1 proceso social yucateco, generado por la Revolución Mexicana, alentó un movimiento feminista que realizó su primer congreso en Yucatán en 1916. Entre otras cosas fue discutida la maternidad, planteándose la necesidad de libre elección y aconsejando a las mujeres a evitar embarazos no deseados mediante el método anticonceptivo de Margaret Sanger. A principios de 1922, cuando comienza a gobernar Felipe Carrillo Puerto, se realizan varios retos públicos de la Liga Central de Resistencia del Partido Socialista del Sureste. Grupos de feministas hablan por todo el estado sobre la emancipación de la mujer y sus derechos. Las conferencias son traducidas al maya y se establecen comités feministas en varios lugares. Las críticas al pueblo yucateco, en especial a sus mujeres, no tardaron. Entre marzo y abril de 1922 varios periódicos locales emprenden una campaña contra las feministas y sus propuestas inmorales para evitar la procreación.
En este contexto, Excélsior retoma la celebración norteamericana del Día de la Madre y convoca, en 1922, a un festejo igual, con el apoyo decidido de Vasconcelos, entonces Secretario de Educación Pública, el arzobispo primado de México, la Cruz Roja y las Cámaras de Comercio. Las propuestas feministas quedan enterradas bajo la avalanche propagandística que exalta la maternidad tradicional: prolífica, sacrificada y heróica. De 1922 a 1968 Excélsior organizó festivales populares en el Día de la Madre, donde participan figuras artísticas de primer orden: Agustín Lara, quien declaró: "Todos llevamos un altar para nuestra madre, iluminado con la llama votiva del amor y la admiración"; Pedro Vargas dice: "Más que de la garganta, saldrán del corazón las palabras para depositar mi homenaje a sus pies" (Excélsior, 10 de mayo de 1953). También parte de Excélsior la iniciativa, en 1927, de construir un Monumento a la Madre, que el presidente Miguel Alemán inaugura en 1949. Dicho lleva el lema "A la que nos amó antes de conocernos".
    Una mañana de frío invierno
    un pajarillo me fue a cantar
    era mi madre que en forma de ave
    a su hijo amado iba a consolar
    (Prisionero de San Juan de Ulúa.)
1.El mito de la madre es el mito de la omnipotencia materna. surgida del amor incondicional, de la abnegación absoluta y del sacrificio. Al explorar la psicología de las motivaciones del mexicano, Santiago Ramírez considera que la carencia de la figura paterna es determinante en la constitución del "machismo"; según él, en ese proceso, la madre aparece refugiada en el "martirio masoquista" de la abnegación.
Como siempre sucede, el mito recoge cuestiones reales -las madres suelen ser abnegadas, generosas y amorosas- y también encubre aspectos negativos o contradictorios. Si desmitificamos la imagen de la "madrecita santa" encontramos a madres agotadas, hartas, golpeadoras, ambivalentes, culposas, inseguras, competitivas o deprimidas. El mito de la madre no registra las aberraciones, crueldades y locuras que muchas madres -sin duda víctimas a su vez- ejercen contra sus hijos. E1 mito del amor materno encubre Las motivaciones hedonistas, oportunistas, utilitaristas e interesadas de madres pasivas, insatisfechas, locas, crueles, nareisistas o simplemente desinteresadas en el hijo. E1 deseo "natural" de tener un hijo puede ser el deseo de reafirmar la propia femineidad, de rejuvenecer, de unirse a un compañero, de llenar el hueco dejado por hijos mayores, de asegurarse una vejez acompañada.
Sibila Aleramo se pregunta: "¿Por qué adoramos en la maternidad el sacrificio? ¿De dónde ha llegado hasta nosotros esta inhumana idea de la inmolación materna? De madre a hija, durante siglos, se transmite la servidumbre." El sufrimiento aparece como indispensable del amor materno, como si los dolores de parto marearan la maternidad para siempre como una vivencia dolorosa. A pesar de los elementos que articulan la figura materna como omnipotente, el mito favorece una mentalidad victimista que homologa maternidad, amor, servicio, victimización. La valoración social de las mujeres como madres y el nivel de gratificación narcisista que las compensa profundamente, facilitan la aceptación de las propias madres del mito impregnado de sacrificio y victimización.
La capacidad femenina de gestar y parir, y el concomitante trabajo de crianza y atención, son considerados para la mayoría de las personas como la esencia de las mujeres. El entramado que sostiene el mito de la madre es la femineidad, no en el sentido del estereotipo o de las consignas comerciales de lo que es "ser femenina", sino como el proceso psíquico que lleva a las mujeres a asumirse, sentirse y vivirse como tales. La maternidad, un trabajo ligado a la afectividad (un trabajo de amor se suele decir), recibe a cambio dosis más o menos elevadas de gratificación psíquica y de poder en el campo interpersonal de la familia y la pareja.
Cuando se habla de la maternidad sólo en términos de "destino sublime" se olvidan las horas/trabajo que implica; cuando se elogia la abnegación, se deja de lado el despotismo y la arbitrariedad que suele acompañar la crianza; cuando se alaba la devoción, se desconocen el maltrato y la crueldad. Por otro lado, las embarazadas no consiguen empleo, las parturientas son maltratadas en los hospitales y las madres no cuentan con opciones de cuidado para los hijos, lo que las limita laboral, política y socialmente, además de cargarlas con el desgaste físico y emocional que supone atender a los hijos.
La familia es el lugar de trabajo no reconocido de las mujeres, en su mayoría madres. E1 mito privilegia el ámbito de la familia, y oculta que la responsabilidad de las madres por este espacio privado limita su participación pública. Aunque se declare que la familia tiene superioridad moral sobre cualquier otro ámbito público, es evidente que no se prioriza políticamente a la familia con medidas económicas o de servicios. La mistificación de la maternidad sirve para ocultar la poca importancia real que la sociedad otorga a este laborioso, complejo y determinante trabajo. Como ser madre es algo "natural" tampoco se reconoce el alto costo personal que la maternidad supone para las mujeres.
    Sólo me parte el alma y me conmueve,
    que dejo tan solita a mi mamá,
    mi pobre madrecita que es tan vieja,
    ¿quién en mi ausencia la consolará? (Despedida.)
La maternidad hace vivir a las mujeres de manera simultánea una subordinación a los poderes establecidos en la sociedad y el disfrute de un poder casi total sobre los hijos. El atrapamiento de las madres en lo privado tiene como consecuencia la pérdida de ejercicio de su ciudadanía y de poder político. Pero este "sacrificio" no es gratuito, tiene un precio y les cobra muy caro a las criaturas la exclusión social de sus madres Rosa Coil señala que la maternidad "está urdida en una trama de posesión y de dominio" pares "ha sido tan fácil, tan 'natural', para la madre confundirse y creer que ella verdaderamente posee a sus hijos: se engendran en su vientre, maman de sus pechos, la necesitan constantemente, ¿cómo no va a creer que son suyos?" Esta situación vuelve a la mujer más propensa que el varón a caer en la "trampa de los hijos". Coll concluye que: "Si la mujer ejerciese más plenamente su poder como individuo, no necesitaría entrar en el juego nefasto que logra el dominio a través de la entrega: el poder sobre los hijos y la dependencia de éstos se nutre de su constante carácter de surtidor."
Coll apunta la salida feminista: "Quizá un camino posible para la mujer-madre sea no postergarse eternamente, de modo tal que sus deseos insatisfechos no avancen sobre sus hijos, al pretender que éstos completen los huecos de sentido que ella no llenó." En ese sentido, coincide con la literatura psicoanalítica, que plantea que la dedicación exclusiva de las madres no favorece la salud mental de los hijos, si no que, al contrario, los carga de problemas.
Des-construir el mito de la madrecita santa es una urgente tarea política. Para ir desarmando el discurso que plantea la maternidad como vocación "natural" de las mujeres o como "esencia" de la femineidad, hay que parafrasear a De Beauvoir: "No se nace madre, se llega a serlo." El desmoronamiento del mito de la madrecita santa debería llevar, pues, a una redefinición de una nueva forma gozosa, compartida y responsable de tener y criar hijos. Dejar de considerar la maternidad como sinónimo de y empezar a considerarla como un hecho amoroso que requiere, para poder ejercerlo a plenitud, de un paso previo: el amor de la mujer a sí misma. El amor propio de las mujeres, en los términos que apunta Fernando Savater, "como inspiración ética que funda un sujeto responsable de sí mismo", es un requerimiento para enfrentar el victimismo, el dominio o la sobreprotección que envenenan el ejercicio tradicional de la maternidad.

miércoles, mayo 09, 2012

SOKO


Nuevo descubrimiento. Gracias ÑU!

Chileno singers rules!
Día 138

El proyecto sigue, el lugar se traslada.

5,80 km closer.

martes, mayo 08, 2012

DRAMAFREE MADRID

Una excelente opción de servicios para lesbianas y por lesbianas, DRAMAFREE en Madrid un espacio a la creatividad y a las más variadas formas de empleo (y autoempleo)!!! Aquí el link para quienes estéis interesadas!
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Imprescindible conferencia de Raewyn Connell sobre masculinidades y equidad de género alrededor del mundo.


UNA PREGUNTA A QUIENES NO SE SIENTEN FEMINISTAS:
¿QUÉ CREEN QUE ES EL FEMINISMO?

AQUÍ UN RECUENTO RÁPIDO DE ALGUNOS (DE MUCHOS) DERECHOS Y BENEFICIOS QUE DISFRUTAN, QUE HA CONSEGUIDO EL FEMINISMO PARA TODXS.
Día 137

El cuerpo y su relación con otros, a eso se le llama coreografía.
Coreografías del silencio y de la respiración. Coreografías del descanso compartido.


lunes, mayo 07, 2012

LA REPÚBLICA DEL 99%



Artículo escrito para el número 173 del periódico Diagonal.

Amador Fernández-Savater


“¡Más madera, es la guerra!” El tren de los Hermanos Marx es hoy la imagen más exacta del capitalismo. Desbocado, en fuga hacia adelante, desmantelándose a sí mismo para seguir alimentando el fogón de la máquina. Derechos, garantías, vidas, riquezas, recursos, cuidados, vínculos, el edificio entero de la civilización social moderna. La loca carrera del capitalismo amenaza con devorarlo todo. No hay ningún plan de conjunto ni a largo plazo: sólo echar toda la madera necesaria para que la máquina siga funcionando. El capitalismo se ha vuelto completamente punk: “no future”.
Algo muy profundo se ha roto. Hacemos como si nada, pero lo sabemos. La sensación generalizada es: “todo se ha vuelto posible”. Que la UE saque a España del euro, un corralito o una insurrección. Cualquier cosa. Pero nos aferramos a la posibilidad más remota: que las cosas sigan igual, que volvamos a la “normalidad”. El capitalismo improvisa, pero también los movimientos que se le oponen. No hay brújula que valga, los mapas que tenemos se nos caen de las manos, no sabemos dónde vamos. Parece como si sólo nos quedara ir siguiendo los acontecimientos del día: ayer lo del Rey, hoy lo de Repsol, mañana ya veremos. The time is out of joint.
Protestar parece inútil. Los griegos han hecho ya más de diez huelgas generales sin lograr aminorar ni un ápice la velocidad absurda de la locomotora, ni disminuir su terrible poder de devastación. Es como si los poderes hubieran desconectado de la sociedad y no hubiese modo de afectarlos. Da miedo. El tiempo de destrucción del capitalismo se ha acelerado por mil desde 2008. Se come en segundos logros que exigieron décadas de trabajo y luchas. Y no sabemos cómo se para.
Si todo se hunde, participemos al menos en el hundimiento. Un amigo de Barcelona me comenta que la tolerancia hacia la violencia callejera durante la última huelga general fue masiva: “tu recortas, yo quemo”. Una respuesta legítima. ¿Qué es quemar un contenedor en comparación con millones de vidas quemadas? Más madera, es la guerra: recortes, represión, mentiras. Lo normal, lo obvio es la rabia, el odio, la violencia. Legítima pero inútil. Cabezazos contra la pared, cada vez más furiosos, ciegos y desesperados. Pero la pared no cede.
Ellos ponen los temas.
Ellos ponen los tiempos.
Ellos ponen los escenarios.
Nosotros reaccionamos.
¿Alguien por ahí ha visto Michael Collins? La película, sobre la vida del líder revolucionario irlandés, arranca en el Levantamiento de Pascua de 1916. El IRA toma un edificio administrativo, pero los ingleses les barren. No es la primera vez: según las reglas de la guerra convencional, el IRA lleva siempre las de perder. Dentro de la organización hay quien piensa que el continuo “sacrificio de sangre” ayuda al nacimiento de la nación irlandesa: la represión provocará adhesiones a la causa y nuevos levantamientos. Cuanto peor mejor.
Michael Collins no piensa ni desea nada de esto. En la cárcel, reflexiona y propone un giro estratégico radical: “desde ahora actuaremos como si la República Irlandesa fuese una realidad. Combatiremos al Imperio Británico ignorándolo. No seguiremos sus reglas, inventaremos las nuestras”. Así dio comienzo una guerra de guerrillas histórica que volvió locos durante años a los ingleses y les obligó finalmente a negociar el primer tratado de paz e independencia con los irlandeses.
Lo que Collins decide es dejar de dar cabezazos contra la pared. No quiere simplemente tener razón, ni sacrificar a nadie en nombre de un futuro mejor. Quiere vivir y ganar. Y eso significa: crear realidad. El verdadero contraataque es crear nueva realidad. Para ello propone paradojicamente una ficción: hagamos “como si” la República Irlandesa fuese un hecho.
Las ficciones son cosas serias. Los revolucionarios franceses del siglo XVIII decidieron “hacer como si” ya no fuesen más súbditos del Antiguo Régimen, sino ciudadanos capaces de pensar y redactar una Constitución. Los proletarios del siglo XIX decidieron “hacer como si” no fuesen las mulas de carga que la realidad les obligaba a ser, sino personas iguales a las demás, capaces de leer, escribir, hablar y autoorganizarse. Y cambiaron el mundo. La ficción es una fuerza material desde el momento en que creemos en ella y nos organizamos en consecuencia.
Ya no indignarse, reaccionar o demandar, sino actuar como si la República del 99% fuese una realidad, combatir al poder ignorándolo, no seguir sus reglas, sino inventar las nuestras. ¿Qué podría significar esto?
Imagino primero en todas las plazas una declaración masiva de ruptura con la realidad podrida de la monarquía, la economía y la política. Un gesto sereno, tranquilo: “estáis despedidos, nos despedimos”. Nuestro Juramento del Juego de Pelota. Luego tendríamos que sacar todas las consecuencias prácticas posibles de un imposible: la República del 99% es una realidad, ¿qué resulta de ello? Poner nosotros los tiempos, los temas y los escenarios. Hacerlos existir y respetar y durar y crecer. Habitar ya otro país: real y ficticio, visible e invisible, intermitente y continuo.
La mejor manera de defender algo es reinventarlo todo.
No para ti y los tuyos, sino para el 99% (seguimos todos en el mismo tren).
Nuestra venganza es ser felices.
 
Día 136

Hesíodo circundando las entrañas: "los trabajos y los días". Encontrar de nuevo el impulso para no abandonar la empresa.

(Lo que más me apasiona del cuerpo es que es una máquina perfecta de movimientos y que estos movimientos reciben nombre tan extraodinarios como la palabra "sonrisa". La sonrisa es un movimiento del cuerpo, de los músculos del cuerpo, pero aún así en su dimensión simbólica es una fuerza hermosa y rara. No me extraña que la humanidad siempre haya vinculado el cuerpo al alma. Dificil aceptar que la belleza y la perfección son sólo movimiento. El cuerpo es una empresa dificil en todos los contextos.)

10.29 km closer

domingo, mayo 06, 2012



Amiga mía, yo sé que nunca vamos a dejar que este amor se nos vaya...
La France está despertando, por fin.