viernes, febrero 01, 2013

Máter,

Ahora que el llanto es una llave
para construir una casa compartida,
un lugar en el lenguaje.
Ahora, justo ahora, en esta sucesión de cuerpos, días y risa,
ahora, estoy contigo,
entro de nuevo,
vuelvo a tu casa,
a tu regazo
sin encontrarlo feroz ni prohibitivo.

Ahora justo te hablo con lágrimas
y tú no tiemblas,
te hablo de agua y tendones,
de lugares inhospitos y húmedos
y tú me miras,

Yo me veo verte sin nada más que
este lagrimal que acabó con el pasado.

Amantísima, vuelvo a saber que es la luz
 sin el daño.