martes, abril 09, 2013

No todo. No siempre.
No todas las historias merecen ser contadas. Casi podría apostar que las historias que lo merecen no se cuenta, no se escriben, se viven. Hace unos días una amiga escritora hablaba de los moods en los que le gustaba escribir y al igual que ella, muchxs otrxs, no escribimos desde la felicidad.
A veces, escribimos desde el aburrimiento o desde la rabia, desde la materialidad del cuerpo que no está en danza o en elevación.
Los días está tan saturados que parecen planos. Una especie de sobregiramiento, no hay vastedad suficiente en el lenguaje para hablar del horizonte, epistémico y no, simplemente, los días estan saturados y hay nubes y hace viento y tengo ganas de escribir, pero no todo merece ser contado.