martes, julio 09, 2013

“Son aquellas pequeñas cosas...” Micromachismos de la vida cotidiana





Probablemente ningunx de lxs que esté leyendo este post ponga en duda que un golpe físico contra una mujer en base a su condición de tal, es violencia de género. Sin embargo hay muchas expresiones de la violencia machista que son menos evidentes y no por eso menos importante. Hablamos aquí de la violencia simbólica y los micromachismos.
Luis Bonino (1999) define los micromachismos como “... actitudes de dominación suave o de bajísima intensidad, formas y modos larvados y negados de abuso e imposición en la vida cotidiana. Son, específicamente, hábiles artes de dominio, comportamientos sutiles o insidiosos, reiterativos y casi invisibles que los varones ejecutan permanentemente. Son de tipo “micro”-tomando un término de Foucault-, del orden de lo capilar, lo casi imperceptible, lo que está en los límites de la evidencia”. Serían aquellos comportamientos de la vida cotidiana que se enmarcan en una naturalidad tal, que los convierte en incuestionables. Están en un nivel más allá de la conciencia funcionando como dispositivos mentales automatizados en el proceso de “ser hombres” , y en su acción se expresa y reafirma la supuesta superioridad masculina y su contracara: la debilidad femenina.
Para poder entender este entramado, creemos interesante servirnos de la teorización de Bourdieu sobre la violencia simbólica y los habitus. Estos últimos son esquemas de pensamiento -por ende de acción- incorporados por las personas -agentes- a lo largo de su vida, y que generan prácticas acorde a dichos esquemas. El habitus es entonces un principio generador de determinadas prácticas las cuales dan origen a esos mismos habitus, debido a la permanencia en las posiciones que ocupamos en la estructura social.
Cuando estos esquemas o habitus refieren a una visión del mundo donde la desigualdad de género es constitutiva, ambos actores -dominado y dominador- se ubican en la posición que esa realidad determina, expresado en lo que conocemos usualmente como “violencia simbólica”. Esta es la violencia esencial que se perpetúa por medio de diversos procedimientos (como los micromchismos) para sostener el modelo de Machismo Hegemónico configurando un espacio común en que los agentes sociales se encuentran en una relación de reconocimiento.
Creemos que este es el punto que hace que los micromachismos tengan esta cualidad de “micro”, de invisibles: al reconocernos varones y mujeres dentro del idioma de ese habitus, nada de estos pequeños comportamientos resultan ego-distónicos, y por lo tanto no aparece -al menos en una primera instancia- la posibilidad de interrogarse.
Es importante recalcar esto, ya que si bien ha habido muchos avances hacia la igualdad de género erradicar estas conductas es tremendamente complicado. Existen muchas resistencias que quieren disfrazarse de discursos políticamente correctos, pero que encubren esta desigualdad. Por ejemplo, no es exótico escuchar que alguien -el o ella- diga que “es muy compañero, porque la “ayuda” en todo”, como si ese todo que (se refiere a lo doméstico) sería patrimonio de la mujer.
Ahora bien, si son tan invisibles, ¿como darnos cuenta cuales son esas actitudes micromachistas que responden al sistema patriarcal?. Luis Bonino (1999) hace una clasificación de los micromachismos, la cual pasamos a reproducir:
  • MICROMACHISMOS UTILITARIOS: fuerzan la disponibilidad femenina usufructuando y aprovechándose de diversos aspectos "domésticos y cuidadores" del comportamiento femenino tradicional. Caracterizados por su índole utilitaria, su efectividad está dada no por lo que se hace, sino por lo que se deja de hacer y que se delega en la mujer, que así pierde energía vital para sí.
    Algunos ejemplos son: la no responsabilización sobre lo doméstico (ya sea ninguna, la ayuda, o el ventajismo),y el aprovechamiento y abuso de las capacidades "femeninas" de servicio (la naturalización y aprovechamiento del rol de cuidadora , la delegación del trabajo del cuidado de vínculos y personas, los requerimientos abusivos solapados o la negación de la reciprocidad).
  • MICROMACHISMOS ENCUBIERTOS: abusan de la confianza y credibilidad femenina ocultando su objetivo. Se caracterizan por su índole insidiosa, encubierta y sutil, razón por la que son muy efectivos. Aunque el objetivo del varón que los ejerce es claro -dominio, imposición de las “verdades” masculinas y forzamiento de disponibilidad de la mujer para mantener las cosas en la dirección elegida por él-, éstos son ocultados tras "otras razones".  Estos Micormachismos son los más manipulativos, y por sus características de encubiertos, la mujer no suele percibirlos, aunque es “golpeada” psicológicamente por ellos con diversas intensidades.
    Algunos ejemplos son: la creación de falta de intimidad (comportamientos activos de alejamiento, con los que el varón intenta controlar las reglas de juego de la relación a través de la distancia: silencio, aislamiento y malhumor manipulativo, avaricia de reconocimiento y disponibilidad ), la seudointimidad y seudocomunicación (la comunicación defensiva-ofensiva, los engaños y mentiras, la actitud seudonegociadora),el paternalismo, las inocentizaciones (consistentes en declararse sin responsabilidades –es decir inocente-, en cuanto a la producción de disfunciones y desigualdades en lo cotidiano, tales como la inocentización culpabilizadora/condenatoria de la mujer o diversas formas de autoindulgencia y autojustificación -hacerse el tonto o el bueno, impericias y olvidos selectivos, minusvaloración de los propios errores, echar balones fuera-)
  • MICROMACHISMOS DE CRISIS: fuerzan la permanencia en el statu quo desigualitario cuando éste se desequilibra, ya sea por aumento del poder personal de la mujer, o por disminución del varón. El empleo de estos comportamientos tiene por objetivo evitar el cambio de statu quo, retener o recuperar poder de dominio, eludir el propio cambio o sosegar los propios temores a sentirse impotente, inferiorizado, subordinado o abandonado (que son los temores con los que los varones, desde la socialización genérica, suelen reaccionar ante las relaciones igualitarias con las mujeres) .
    Ejemplos de estos micromachismos son: el hipercontrol, el seudoapoyo, la resistencia pasiva, el refugio en la crítica al estilo "femenino" de reclamo, el prometer y hacer méritos, el victimizarse, el dar pretextos, o "darse tiempo" para el cambio.
  • MICROMACHISMOS COERCITIVOS: Sirven para retener poder a través de utilizar la fuerza psicológica o moral masculina. Su característica particular es que en ellos el varón usa la fuerza (no la física sino la moral, la psíquica, la económica o la de la propia personalidad) de un modo “directo”, para intentar doblegar a la mujer, limitar su libertad, expoliar su pensamiento, su tiempo o su espacio, y restringir su capacidad de decisión.
    Algunos ejemplos de esta categoría son: las coacciones a la comunicación , el uso expansivo – abusivo del espacio y del tiempo para sí, la insistencia abusiva para lograr fines , la apelación a la “superioridad” de la lógica "masculina"

    En la bibliografía, pondremos los artículos en los que puede consultarse más extensamente ejemplos de micromachismos. Creemos que la importancia de nombrarlos, radica en romper con el insidioso y silencioso influjo que poseen y que producen resistencias a la instalación material y efectiva de la igualdad entre varones y mujeres.



    Julieta Evangelina Cano  y María Laura Yacovino

    Bibliografía:
    -BONINO, Luis: MIcromachismos: La violencia invisible en la pareja. Disponible en http://www.joaquimmontaner.net/Saco/dipity_mens/micromachismos_0.pdf 
    -BONINO, Luis: Los Micromachismos (2004). Artículo de Revista La Cibeles, Madrid. Disponible en http://www.luisbonino.com/pdf/Los%20Micromachismos%202004.pdf 
    -BONINO, Luis: Micromachismos, El poder masculino en la pareja moderna. Disponible en http://vocesdehombres.files.wordpress.com/2008/07/micromachismos-el-poder-masculino-en-la-pareja-moderna.pdf 
                              
    -BOURDIEU, Pierre: Meditaciones Pascalianas, Ed. Anagrama, 1999.
    -BOURDIEU, Pierre: La dominanción Masculina, Paris. 1994

    -HERNANDEZ MORALES, Cesar: El lugar de la violencia simbólica en la teoría de Pierre Bourdieu

1 comentario:

EMMANU// dijo...

me gustó este texto
te voy agregar al blog sayak