lunes, noviembre 04, 2013

Alta mar es otro de los nombres de la espera

Si cierro los ojos puedo reconocer cada una de las sensaciones que van y vienen. Es como estar en alta mar, como ver sólo agua y olas perpetuas, ese movimiento incesante que puede arrullar o enloquecer. Es como si todo fuera agua y brisa y estas dos palabras fueran otras formas de nombrar la espera. Como si estar en alta mar fuera decir que no sé, a veces, que hacer con las 24 horas de día, sentir que me falta tiempo y  saber que tiempo es todo lo que tengo, pero sólo cronos, nada de kairós. Nada que hacer excepto escribir-leer-escribir. Desear escribir, tener unas ganas tremendas de escribir y al mismo tiempo no ser capaz de acomodar las ganas en el alfabeto. La necesidad de sentir que todo esta limpio por dentro. Luego, una certeza: el tiempo se irá igual que siempre. Sin embargo, la autoconsciencia, esa extraña sensación de que el frío me hace pensar de manera más pertinaz y más nihilista.