domingo, diciembre 08, 2013

Vaho

Poso los labios a unos milímetros de la ventana y el aliento crea una nube de bruma sobre los cristales. Hago que la bruma sea posible para escribir sobre ella. Hago que mi aliento luche contra el frío del afuera. Todo eso para poder escribirte: !buenas noches! Todo eso para constatar una vez más que aunque haya  kilómetros infinitamente inmenéos, me he tragado tu nombre y este se instala en cada exhalación.
Todo eso para poder decir: te quiero tanto sol que no abandona nunca. Luz perpetua.

1 comentario:

Pablo Rendón dijo...

Tras el vaho, el amor.
Tras el amor, nada —dicen los que saben—.

Un abrazo.