lunes, marzo 23, 2015

Entré a la universidad el mismo año que murió mi padre. Nunca pensè en la escritura como una tabla de salvación. No quería eso, nunca lo quise, por aquel entonces yo empleaba las palabras nunca y siempre. Ahora ya no siento esas certezas. Ahora la escritura se convierte en una cosa escurridiza, como la silueta de mi padre en estos dias. Las letras no se parecen a mis ideas, algo revolotea dentro, una cosa que pesa, algo inexpresable.

Aunque ahora igual que antes, el temor a los lugares comunes me ha dejado en silencio.