sábado, diciembre 24, 2016

Borrasca

Me quedado dormida con la zozobra de no saberte, temblando de raíz como la palmera que era mecida furiosamente por el temporal. He pensado en Faulkner y sus palmeras salvajes. He pensado en tu pelo y  he dicho tu nombre tres veces y me metido al sueño para ver si te encontraba.

En el sueño todo era agua y nadaba incansable hasta entrar la superficie, en el sueño el mar era un edificio de cristal.
He despertado anticipadamente, ya no había borrasca. Entonces llegaron tu señales y sonreí.

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