miércoles, diciembre 14, 2016

Kintsugi

El arte de hacer bello y fuerte lo frágil.

Yo te dije: quisiera darte todo lo bello, lo bueno y lo justo. Quisiera eso para tí, aunque no creo que exista la justicia, ni la bondad y que lo bello sea sólo un capricho de las retinas. Quise eso y no he sabido hacerlo.

Pienso que algunas de nosotras, tú y y/o incluidas, somos esa vasijas rotas. Rotas en la primera infancia o en el primer amor. Cristales que no supieron resistirse a la vida, al amor o a la muerte y entonces las fracturas.

Pienso también que la vulnerabilidad en el centro del cristal que somos. Nos autoconstruimos, nos reparamos y rellenamos nuestras grietas con oro y con tiempo. En presente continuo somos esas vasijas rotas que resplancecen y son incapaces de ceder. Pensamos que lo que sea nos va a romper y, entonces,  destellamos y rompemos antes de que nos rompan.