martes, octubre 10, 2017

Embotar

Ya no me importa escribir textos difíciles e inútiles, ya no me preocupa (quizá nunca lo hizo) que la escritura sea una terapia. Ya no me juzgo por escribir textos malos, porque hora lo que necesito es recuperarme del silencio, del robo de lengua, del extravío de mis manos. Ya no me importa que mis textos no sea brillantes e iluminadores, porque ahora necesito volver al lenguaje, como alguien que se fue a la luna y desaprendió el peso de la gravedad, como alguien que despertó algún día en otra cuidad y en otro idioma y mientras dormía soñó una lengua suya en la que sí sabía hablar.

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