martes, octubre 10, 2017

Isla

He visto unas nubes que hacían el trabajo de esconder una isla. 

Embotar

Ya no me importa escribir textos difíciles e inútiles, ya no me preocupa (quizá nunca lo hizo) que la escritura sea una terapia. Ya no me juzgo por escribir textos malos, porque hora lo que necesito es recuperarme del silencio, del robo de lengua, del extravío de mis manos. Ya no me importa que mis textos no sea brillantes e iluminadores, porque ahora necesito volver al lenguaje, como alguien que se fue a la luna y desaprendió el peso de la gravedad, como alguien que despertó algún día en otra cuidad y en otro idioma y mientras dormía soñó una lengua suya en la que sí sabía hablar.

Sismo

Han paso algunas semanas desde el sismo del 19S2017 en CDMX, he transitado la ciudad en dos ocasiones desde entonces, al principio estaba paralizada y, por supuesto peses al fácil alegoría, cimbrada. Al principio solo las ganas de ayudar y toda la rabia ante la corrupción y la omisión de los gobernantes. No tengo conclusiones nuevas ante el temblor, sólo que, una vez más, se ha demostrado que ni la urgencia y ni en la catástrofe necesitamos al Estado.

Los días se me han ido de manera extraña, una especie de embotamiento donde todo se relativiza y aunque he cumplido con mis compromisos, creo que mi cuerpo lo {único que ha necesitado es volver a los afectos, al amor de mis amigxs, al saber que están bien aquellxs que me importan, tras constatarlo, tirarme un poco a navegar por la ciudad como si el cuerpo no estuviera conectado en el espíritu.

Luego, el regreso, el amoroso regreso, sentir que apesar de todo están tus brazos y tu ojos enigmáticos recibiendome.