lunes, octubre 01, 2018

Un invierno privado

Mis manos se mueven sobre las teclas mientras contemplo por la ventana los árboles y el frío de Buenos Aires. Un frío placentero, un pequeño frío que me  mantiene alerta y despierta. Una especie de invierno privado. Sé que las sensaciones que me recorren el cuerpo: milimétricos mordiscos de frío hacen que la cabeza y el cuerpo intuyan algo poético. Algo pasando en el vaho de la respiración. Una profunda concentración una alegría tenue que acompaña a este frío. Algo como ser feliz a solas y con muy poco. Un paréntesis mental. Un regalo de tiempo y silencio. Un invierno en medio de la primavera bonarense. Algo casi mágico.

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