martes, marzo 26, 2019

20 años y un día

Estoy de pie en el filo de mí misma.

Me observo en el espejo y pienso cómo me mirarías hoy.
Me pregunto si me reconocerías.
Me pregunto si te gustaría ver mi rostro que no llora.
Que hoy no llora.
No sé si 20 años y un día lograron secar la fuente.
Te extraño, siempre te extraño
Ahora sé que soy la hija que siempre quisiste y que te va a querer siempre.

Veo mi rostro sin lágrimas y veo mi rostro y siento paz, siento paz después de todo ese desierto de rupturas, hilvanes y funambulismo.

Gracias por hacer fuerte y por heredarme el asombro.

El inmarcesible asombro ante la vida.


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