miércoles, enero 30, 2019

Gracias a la divinidad

Observo el frío materializado en copos de nieve. Toco el frío con las manos. Me maravilla que el agua en todas su formas sea tan bonita. Recuerdo a mi padre y su panteísmo: "la divinidad está en todas las cosas", recuerdo a Tales de Mileto: "Todo está lleno de dioses", y yo solo puedo sentirme agradecida de tocarla todos los días y en diferentes lugares.

Alles ist natur

La nieve

Había olvidado re regocijo de sentir el viento helado en la cara. El beso-mordida del viento. Ahora estoy de viaje en un lugar hermoso que tiene una temperatura imposible. Creo que he venido aquí ha recordar que el frío es parte y que también el invierno es lindo. Por supuesto, escribo esto desde una habitación de hotel climatizada y donde si no fuera por la ventana (canal al mundo) no sabría jamás que el frío o la nieve están afuera.

Pero más allá de lo fines prácticos y de todas las satisfacciones y cosas interesantes que estoy aprendiendo y compartiendo en este viaje relámpago hacia la nieve. Estoy agradecida por la calidez del recibimiento y las posible nuevas alianzas feministas.

Más allá de todo eso o mejor dicho, en otro lado de eso, en mi cabeza siento que es un viaje que está haciendo el trabajo de asentar cosas y borrar miedos contra el frío, quizá es una tarjeta postal en vivo de la nieve para que sepa que ahora sí estoy lista para vivir en el frío.

Hay tantas cosas pasando de manera atenuada dentro de mí pero los sentimientos que reconozco son: agradecimiento, amor y curiosidad por cosas nuevas. Siento también que estoy trabajando intensamente sin palabras dentro, pero que algo importante está sucediendo a nivel vital. Algo como tenacidad renovada. Algo como ganas de seguir escribiendo, algo como superar barreras lingúísticas y abrir nuevos caminos.

Un viaje personal que me lleva del desierto a la tundra. Ahora puedo ver la belleza de todo.