sábado, junio 29, 2019

buenos aires

Estoy en Buenos Aires y el deseo de escritura vuelve. La escritura no se va en ningún momento, es decir, escribo todo el tiempo de manera ortopédica, utilitaria, cotidiana, pero el deseo de dinamitar la arquitectura mental con las letras, eso es algo que se mantiene como una llama pequeñita dentro del cerebro.

Mi cajita del lenguaje arde y a veces, como hoy, se convierte en una hoguera. Hay un deseo tremendo de correr por dentro de la cabeza y que las manos acompañen la carrera. El deseo de un maratón de escritura no una carrera de fondo sino una carrera de velocidad en la que llegue a la meta empapada en tienta y con las manos ardiendo.

Ese deseo, este deseo que me dice que terminaré pronto ese libro que es un rayo dentro de la sinápsis.
Una tormenta a punto de mojarlo todo.