miércoles, julio 03, 2019

82

El calendario marca 82 hoy, pero yo sé que como muchas cosas que nadie sabía de ti, eran 83.

Feliz cumpleaños papá.

Deseo que sigas siendo esa flores amarillas en aquel acantilado que me contabas y yo pienso que esta en algún lugar de China.

domingo, junio 30, 2019

Del otro lado del hemisferio /Buenos Aires 2019

Me sorprendo escribiendo desde una cama en pleno invierno. Reviso las fechas y sigue siendo junio, es decir, en el lado del hemisferio donde yo vivo esto significa que es verano. Acá en Buenos Aires, cerca del río de la plata (y un poco más allá el Océno atlántico), es invierno.

Tomar conciencia de esta obviedad me hace reír como una niña. Me hace recordar una vez que decidí hacer un hueco en el jardín para construir un túnel hacia China porque yo escuchaba decir a mis padres que China estaba al otro lado del mundo y en mi imaginación de 3 años al otro lado del mundo se llegaba cavando, es decir, el otro lado del mundo estaba abajo.

Hoy vuelvo a tener esa incerteza feliz, estoy al otro lado del mundo, es decir, aquí abajo, que es el sur del hemisférico y es casi julio y es invierno.

Esta realidad contrastante entre mi cuerpo-veraro y mi espacio-invierno me hace comprender y, sobre todo, sentir una serie de cosas que me hablan de las contradicciones que viven  simultáneamente, que nos habitan en tiempos compartidos. Es como tratar de pensar el verano en el invierno aunque las fechas sean correctas para el verano en mi hemisferio, es una sensación, un sentipensar que me ayuda a unir de manera nítida la idea del pensamiento que puede pensarse a sí mismo y a su contraparte al mismo tiempo.

Estoy en un alteración climática y en un ecosistema que me permite pensar justamente la disociación entre dos hechos contrastables que son opuestos dependiendo la localización.

El invierno me hace pensar distinto.

Tranfeminista ¿de la diferencia? / montajes cnontradictorios y psicopolítica colonial en la era digital

De unos años para acá, sobre todo cuanto más investigo en el tema de la psicopolítica y el folclor digital me doy cuenta, creo que todxs lo hacemos, que nuevo régimen de sensibilidad producido por los medios digitales y de entretenimiento (aunque no solamente ellos), así como por la circulación de memes, gift´s, etc, no solo reformatean el orden escópico y sus pactos sociales sino que también construyen un montaje contradictorio de la realidad. Es como si estuviéramos montando todo el tiempo una narración visual entre hecho inconexos y opuestos en cadenas de sentido que, en sus orígenes tienen raíces contradictorias.

El ensamblaje de la psique es costumizado constantemente por narrativas que buscan tener una apariencia de verdad, apelando a creencias como si fueran hechos contrastables o por el contrario una apelación a las creencias como mero afecto y por tanto, como formas válidas de legitimar argumentos que se "sienten" como hechos.

En este momento no puedo extenderme mucho en esta reflexión, sin embargo, ese es el caldo de cultivo cotidiano que ha hecho que la idea del terraplanismo se extienda, que Trump haya ganado las elecciones en 2016, que hace que Bolsonaro sea presidente de Brasil que en México haya una izquierda que en realidad es una forma de restitución simbólica por lo años de opresión y corrupción per que al interior es solo realismo capitalista.

Este ensamblaje contradictorio como nueva colonización emocional y mental hace que tengamos que defender nuestros propios argumentos por la justicia social y desde los feminismo para que no sean reapropiados y signifiquen justamente lo contrario a sus planteamientos.

Ayer hablando con Laura Milano me comentaba que ella estaba muy sorprendida por el hecho de que muchas chicas jóvenes abrazaran el feminismo en favor al derecho a la auto-gestion del cuerpo y a favor de aborto pero defendian discursos censores respecto al porno y al trabajo sexual, al menos en Argentina, en mi caso le dije que me parecía inconcebible que en México la tendencia entre las jóvenes era hacia el feminismo trans excluyente. Entiendo que los niveles de violencia contra las mujeres en nuestros territorios no paran de crecer pero eso a mí me parece un lugar de alianza con otrxs feminizadxs no un espacio de exclusión. La discusión es compleja, las lecturas son muchas y hay mil temas que se entrelazan, por eso, mi lectura psicopolítica está atravesada por la perspectiva transfeminista.

P.D. Respecto al titulo de este post, viene justamente de una discusión que tuve hace algunos días con una joven que desde una posición que parecía congeniar con lo queer estaba en contra de que en las marchas se hicieran grafitis de vulvas, desde mi perspectiva como transfemInista, le pregunte si le molestaba que Hubiera grafitis de penes por todos lados y me dijo que no, que eso grafitis estaban en todos lados y le parecía que no deberíamos pintar vulvas porque estaríamos haciendo lo mismo.

En ese minuto, le comenté que el valor de la representación de las vulvas en el espacio público no era equivalente al de los penes en nuestras sociedades y que pese a que mi postura está a favor de abolir el género como categoría opresora, no entendía como pintar una vulva para hacer una reivindicación feminista podía ser leído por ella como violento. Me dí cuenta que si no se toma con pinzas la argumentación que hacemos desde cualquier postura puede incluso  llevarnos a hacer argumentaciones contradictorias y en algún punto conservadoras, porque el queer que ella asumía era excluyente y cosmético y el transfeminismo que defiendo tenía que recurrir a argumentaciones históricas y reivindicaciones feministas de otros momentos para demostrar que no se trata de penes o vulvas sino del valor de la representación de cada uno de estos elementos en los contextos necro-patriarcales.

Recordé que hace muchos años mi querida Itziar Ziga me decía que justo por este tipo de argumentaciones se nos podría leer como transfeministas de la diferencia.

Continuará...