lunes, septiembre 30, 2019

APRENDER A HABLAR/ESCUCHAR A/CON LOS ANIMALES

Te dije que en mi cabeza de 3 años todo creció rápido como un lenguaje-pan regado con levadura. Aprendí a hablar, a leer a pensar, todo demasiado rápido. Mi amiga María dice que estoy "5 minutos adelantada a la época" me hace gracia, me siento halagada y al mismo tiempo extraña. Qué es ir adelante de la época. Presiento que sé pero no sé, solo siento la velocidad y entonces entiendo que el senti-pensar de mis venas lleva otra velocidad, una que me empuja hacia afuera, que me dice que el cuerpo aún es un espacio pequeño. Todavía soy un animal con muchos animales y risas dentro.

Pienso en la voz de los animales, en lo misterioso de la voz y el lenguaje de los animales y los siento tanto que no puedo hablar en sus inomatopeyas, pero de alguna manera me entiende n y los entiendo. Pienso en eso y alguien de una red de amigos que aman el lenguaje mando un link sobre zooglosia:

https://sententiaeantiquae.com/2019/09/21/zooglossia-animal-sounds-in-latin-and-greek/

Entro a leer y me emociono. Más ahora que tengo un hueco en el pecho por un duelo de un/mi perro. Ahora que ya no está sigo hablando con él y el responde en voz alta con sonidos de oráculo anciano y risueño. Lo imagino sobre una nube, con un turbante morado y un libro de las mutaciones dándome consejos al oido para que no me equivoque o para que lo haga y pueda salir con risa del error.

Lo extraño, extraño su latido y su cuerpo de peluche viviente, la dulzura de su paciencia y su alegría saltona.

Estoy en Granada y tengo que irme a imprtir una conferencia inaugural mientras me imagino que mi perro-chivo me toma de la mano y salimos a jugar con palabras y ladridos.