sábado, diciembre 21, 2019

Solsticio de invierno

Abro los ojos y me encuentro con la luz que traspasa la bruma. Una especie de gris resplandeciente que deja saber que detrás hay un dorado intenso. Una luz hermosísima que me dice que todo se abre, que los ojos son las puertas de ese dios luminosos que nos acompaña a través del aire. La tierra y sus cambios son la divinidad que nos acompaña y nos abraza. El solsticio como comunicación de todo lo vivo.
Hermosa sensación de saber que todo se mueve. El invierno creativo. El invierno feliz.

Un pie frío y otro caliente

Desde pequeña me encuentro al extremo de mí misma. Muchas veces he pensado que no hago más cosas porque no logro ponerme de acuerdo conmigo misma. Soy un auto a toda marcha que quisiera al mismo tiempo deslizarse lentamente. Mi deseo es tocar ambas partes de las cosas. Mi deseo es desear todo en uno.

Sin embargo, con los años, la hoguera que unifica mis deseos se encausa. Ahora respiro más y acepto una posibilidad en lugar de pelear siempre por tocarlo todo.
Quizá de eso se trate acumular años sobre el cuerpo.
Quizá se trate también de seguir sonriendo por cosas pequeña como el hecho de que entre una luz gris intenso por la ventana y me diga que hoy es el soltsicio de invierno, de mis 39 inviernos sobre la tierra. Sonreír a solas, Esa forma de felicidad chiquita y secreta,