lunes, enero 14, 2019

Es uno de eso días

Uno de esos días donde el mal humor y la contradicción se arremolinan. Hay algo de deporte de alto riesgo en ser tan mía, en que tú seas tan tuya. Algo difícil de conciliar, algo difícil de pronunciar como la palabra dificultad en sí misma. Un nadar en círculos. Quererse tan pasmosamente, tan distantemente, con un deseo de estallar y aplazarse. Un aplazamiento constante y luego una explosión de furia. Una furia momentánea que luego se alarga y se vuelve un recelo. Reproches y faltas. Todo eso bajo este absoluto silencio que acompaña a la lluvia y al frío.

Mientras es uno de eso días donde hay un ruido blanco entre nosotras, algo para no pelear, algo para no hacer más grande esto que se repite y, a veces, se desmorona de golpe tras una carcajada compartida.

Sigo siendo una salvaja, alguien que no sabe cómo, alguien que sólo aprendió a sobrevivir y parece que lo aprendí de mala manera.

lunes, enero 07, 2019

6 años

Hoy hace 6 años que llegue a esta orilla del mar. La pausa y el cansancio han sido largos pero estoy desatando las cuerdas sobre el cuerpo y la mordaza en el cerebro.
Cortar la inercia. Obedecer al deseo. Romper la procrastinación.

domingo, enero 06, 2019

Constancia

El primer domingo del año, un día qué pasa entre el tedio y la luz suspendida algo a punto de no ser o de ser. Una encrucijada. Una invitación a la inmovilidad o a la prisa. Algo como tener e el auto encendido con el freno puesto. El deseo de destrabar el freno. Un primer paso para prometerme un año mío y nuevo: la constancia. Escribir algo a diario.

sábado, enero 05, 2019

Vuelvo

Una casa del lenguaje. Un lugar al que volver cuando no queda más que desarreglo (autosavitage) historia en círculos. Temblor frenético. Tener los ojos y oídos abiertos y ver  lo que no se quiere oír. Saber que a veces una misma es su daño. Su veneno y y su regalo.
Inicia el año. Vuelvo al lenguaje. Vuelvo con el deseo de abrazarme sin lastimar a nadie.
2019

viernes, diciembre 14, 2018

En tierra

Después de un año que se puede contabilizar por kilómetros aéreos vuelvo a tierra, tengo la sensación de estar poniendo raíces, de algún tipo. Bajo estas circunstancias sigue la prisa pero hay algo dentro que me tranquiliza, una especie de vuelta al cuerpo y por ende, al lenguaje. 2019 será un año de escritura, de nueva voces, de inventar lenguajes de sonreír frente al sol. Un año lleno de nuevos retos, de hermosos retos. Me siento bien, me siento optimista.

jueves, noviembre 08, 2018

charles aznavour "parce que tu crois"


Pasa de nuevo.

Vivo en una ciudad atroz donde la luz es tan inmensa que no deja ver lo sombrío de la distopía. Pese a ello, pese a la luz y a la distopía, a veces, salgo de mi anestesia y hay momentos que me atraviesan.

Hoy mientras conducía a toda velocidad por una arteria conocida como "vía rápida" y mientras sonaba la voz de Charles Aznavour con esta canción, ví a un chico en medio de la calle, con una guitarra colgada y con los brazos al aire, como si estuviera cantando a todo pulmón o simplemente como si rezara. Su cara estaba hermosa y despiadadamente iluminada, sus ojos no estaban allí, estaba de pie frente a una marabunta de coches pero en realidad estaba hablando con algo sublime, levantaba los brazos como si estuviera a punto de abrazar al sol o a Dios, la escena me pareció de una belleza insoportable, la imagen me dijo que por eso la luz corta los ojos.  El chico estaba allí a punto de echarle un pulso a Dios, desde su fragilidad, desde su magnificencia. Fueron unos segundo pero yo quede trémula, me quedé perpleja.

Una postal de la belleza contradictoria que es Tijuana, su luz y su máquina de despojo y deportación.

lunes, octubre 01, 2018

Un invierno privado

Mis manos se mueven sobre las teclas mientras contemplo por la ventana los árboles y el frío de Buenos Aires. Un frío placentero, un pequeño frío que me  mantiene alerta y despierta. Una especie de invierno privado. Sé que las sensaciones que me recorren el cuerpo: milimétricos mordiscos de frío hacen que la cabeza y el cuerpo intuyan algo poético. Algo pasando en el vaho de la respiración. Una profunda concentración una alegría tenue que acompaña a este frío. Algo como ser feliz a solas y con muy poco. Un paréntesis mental. Un regalo de tiempo y silencio. Un invierno en medio de la primavera bonarense. Algo casi mágico.